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Los cristianos debemos mantener una postura bíblica en cuanto a la ideología de género y todo lo que se desarrolla alrededor de ella.

Un género no puede ser definido obviando toda evidencia genética, biológica, científica y bíblica. 

Las experiencias, los sentires, las inclinaciones, las preferencias… etc., no pueden ser la base para definir el género.

Dios estableció dos géneros: masculino y femenino, cada uno de ellos se corresponde con un sexo que genéticamente está determinado; el género masculino se corresponde con el varón, el género femenino se corresponde con la mujer. Ambos sexos y géneros son diferentes y complementarios.

Los cristianos debemos entender que estamos viviendo en una anarquía moral que se aparta de toda realidad biológica, científica, genética y bíblica y como cristianos debemos defender la verdad.

Las sociedades al defender las ideologías de género han desarticulado la realidad de nuestra estructura física y están enseñando desde la infancia que hay niñas con pene y varones con vagina, algo completamente falso e incoherente.

Como cristianos debemos defender el diseño original de Dios, el sexo biológico se corresponde con el género con el cual debemos identificarnos, y en ese diseño de Dios las vidas de hombres y mujeres son completas.

Ante cualquiera que se sienta encerrado en un cuerpo que no corresponde con su género, como cristianos, debemos entender que el pecado es quien ha provocado esa percepción errada de sí mismo.

Los cristianos debemos enseñar a nuestros niños que Dios los hizo varones, debemos enseñarles la belleza y la bendición de ser varón. A nuestras niñas debemos enseñarles que Dios las hizo mujeres, debemos enseñares la belleza y la bendición de ser mujer.

No está mal enseñarles identificarse y apropiarse del género que corresponde con su sexo. David se lo enseñó a Salomón.

…esfuérzate, y sé hombre. 1 Reyes 2:2

Como cristianos debemos luchar por alcanzar con la verdad de Dios a todos los que han sido engañados por su propio pecado y por las ideologías de género que son patrocinadas por las grandes naciones y las grandes multinacionales que tienen intereses creados en que estas ideas se propaguen y que la pérdida de valores cristianos se acentúe en las sociedades.

Como cristianos debemos enseñarles que el pecado ha corrompido sus vidas y que están en el camino de la perdición pero que hay gracia de Dios para todo aquel que se arrepiente y se aparta de su pecado para vivir una vida nueva.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

Los cristianos y la ideología de género

Hoy en día son cientos las preguntas que surgen respecto a la paridad «tolerancia-intolerancia»

¿Hay límites para la tolerancia?

¿Los cristianos somos intolerantes?

¿Quiénes son intolerantes?

Estamos viviendo en un tiempo en el cual se exige tolerancia y comenzaremos definiendo qué es la tolerancia.

El significado real de tolerancia es aceptar que otros tienen el derecho de tener otras posturas en la vida,  otras creencias, otros estilos de vida, otros valores, diferentes a los míos.

Tolerancia es aceptar que el otro tiene la misma libertad que yo de elegir qué creer, cómo vivir…

En ese sentido no deberían existir límites para la tolerancia y todos deberíamos ser tolerantes, todos deberíamos vivir bajo ese precepto de la tolerancia. 

La orden de Dios, en cuanto al prójimo, siempre es el respeto y la búsqueda de su bienestar sin importar quién sea ese prójimo, aun si es un enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Mateo 5:44

Aun Dios respeta las decisiones individuales y colectivas de los hombres, por lo tanto no es su deseo que nosotros no las respetemos.

Pero últimamente se le ha dado otro valor a la palabra tolerancia, en especial por ciertos movimientos sociales. Estos grupos que intentan imponer sus estilos de vida en la sociedad le dan a la palabra “tolerancia” un valor de tener que aceptar que sus creencias son valederas.

Es en ese momento cuando la tolerancia comienza a ser intolerante y podemos ponerle un límite.

La tolerancia que se intenta imponer actualmente, se aleja por completo del valor de la tolerancia en sí misma.

La tolerancia actual le ha dado el privilegio a ciertos grupos a defender e imponer sus verdades, negando a otros ese mismo derecho, y eso no es tolerancia, eso es intolerancia.

Tolerar no es aceptar, tolerar es conceder el derecho de cada uno de vivir la vida como quiera. 

Tolerar tampoco es conceder privilegios a quienes quieren imponer sus estilos de vida en la sociedad. La tolerancia sólo da el derecho de vivir cada uno su vida, pero también implica la responsabilidad de hacerse cargo, cada uno, de las consecuencias que esa decisión trae consigo. Porque tolerar no es quitar responsabilidades.

Y eso es algo de lo que Dios también nos da ejemplo. Dios tolera, acepta cada una de nuestras decisiones, pero juzgará a cada uno, hará responsable a cada uno, según esas decisiones.

el cual pagará a cada uno conforme a sus obras Romanos 2:6

Hay límites para la tolerancia


No vas a encontrar en la Biblia una frase similar a “es pecado cambiarse de sexo”, porque ese tipo de intervenciones quirúrgicas no se realizaban en aquel entonces, pero si miras la Biblia, en todo su contexto, puedes entender que cambiarse de sexo sí es pecado.

Cosas que debemos entender.

Debemos entender que Dios creó dos sexos: varón y hembra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Génesis 1:27

Debemos entender que Dios es quien determinó nuestro sexo porque es Él quien nos forma en el vientre de nuestra madre.

Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. Isaías 44:2

Debemos entender que el cambio de sexo es ir en contra de la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Debemos entender que Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros, sus planes siempre obran para bien, para vida eterna.

Debemos entender que el sexo con el cual nos dio vida, ese sexo también es parte de ese plan.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

Debemos entender que aunque un hombre se cambie de sexo y adquiera una apariencia de mujer y tiene relaciones con un hombre, está practicando la homosexualidad, porque por diseño y por genética no ha dejado de ser hombre.

Del mismo modo, una mujer que se cambia de sexo y adquiere apariencia de hombre, si tiene relaciones con otra mujer, está practicando el lesbianismo, porque por diseño y por genética no ha dejado de ser mujer.

Debemos entender que todo modo de no aceptarnos o no vernos como Dios nos diseñó significa que no nos gusta su voluntad, que estamos en contra de lo que Él quiere para nosotros.

Debemos entender que nuestra identidad de género no es flexible, Dios no la estableció flexible.

Debemos entender que lo que ha hecho sentir a miles encerrados en un cuerpo que no corresponde con el género con el cual se identifican es el pecado, por lo tanto, si la raíz de todo es el pecado, dejar que ese pecado nos lleve a cambiarnos de sexo es dejar que el pecado domine nuestras vidas y sea quien dirija, cuando en realidad hemos sido llamados a combatir el pecado, sea del tipo que sea, que habita en nosotros.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Romanos 6:14

¿Es pecado cambiarse de sexo?